domingo, 27 de enero de 2008

Inspiración

Sintió que todo estaba dispuesto. Había soñado unas cuantas veces con la situación. En el sueño, descubría la máquina de escribir, cuyas letras llevaban meses de dolorosa mudez. Quitaba con cuidado la funda y dejaba a la vista las teclas descansadas. Colocaba una hoja en blanco pronta a ser desvirgada. Era un momento trascendente, como un rito. Al alcance de la mano quedaban los anteojos, que prefería no usar, y los cigarrillos. También un termo lleno de café, por si acaso.
Lo más importante era la historia. Una historia que había debido madurar en su cabeza un buen tiempo, hasta quedar completamente clara, circular, lista para ser escrita.
Como en el sueño, su esposa no estaba en la casa, ni sus hijos. No es que le molestaran. No. Los chicos rara vez ingresaban a su estudio, y llenaban sus mañanas y sus tardes jugando en su habitación, o en el patio. Su mujer lo incentivaba a decidirse. A escribir de una vez. Le mostraba su fe. Y lo dejaba solo, en el silencio de su estudio.
Pero sentía que todos esperaban que al fin sucediera lo que tanto se venía postergando. Y eso lo presionaba. Lo anulaba.
En el sueño, la historia se dejaba acariciar, seducir. Sólo debía escribirla, plasmarla en papel.
Hacerlo significaría un volver a vivir, luego de meses de ostracismo, de negación. Se sentía preparado.
Encendió el primer cigarrillo y lo disfrutó a bocanadas profundas.
Mientras fumaba, repasó la trama. Una mujer ya madura debía tomar una decisión que necesariamente cambiaría el curso de su existencia: abandonar la comodidad de su hogar para sentirse viva, para acabar con su amable infierno. Esa mujer desoía las palabras plenas de convicción de su amante. Sentía miedo. Ese miedo era más fuerte que la angustia del diario amanecer junto a un hombre que ya no amaba.
Hizo un alto en la escritura para encender el segundo cigarrillo. Estaba a punto de rematar la historia, y mientras terminaba de fumar, terminaba también en su mente el relato.
Las teclas volvieron a repicar, destruyendo con furia el silencio. La mujer de la historia decidió abandonar a su esposo. Se lo comunicaría mediante una carta, en la que explicaría sus motivos. Se llevaría a sus hijos y le pediría dejar pasar unos días para hacer los arreglos pertinentes. La carta reposaría en el cajón del escritorio, a la espera de ser encontrada.
Encendió el tercer cigarrillo. Se colocó los anteojos y quitó la hoja de la máquina de escribir. Leyó todo cuanto había escrito. Tiró la ceniza y se alegró de su triunfo.
Sintió que la obra estaba completa. Recién en ese momento decidió abrir el cajón de su escritorio.

21 comentarios:

Rossana dijo...

Brillante! Esperá un poquito que lo leo de nuevo. Lo leí todo sin darme cuenta hasta el final!Ahora vuelvo.

Rossana dijo...

Lo leí de nuevo y me gustó mucho. Lo único que me parece que delata un poco antes de tiempo lo del sobre que le deja su mujer es cuando dice la carta reposaba, en lugar de reposaría. Eso puede hacer sospechar al lector. Pero, igual, como te dije, esta lectora no se dio cuenta hasta el final, así que quizás no. Me engañaste con maestría! La seguimos

Rossana dijo...

Usted tampoco precisa lentes...Hoy Ud. me avisó a mi. Gracias, es un elogio que no merezco, y qué peligro si me lo creo!!!

FLACA dijo...

¡¡¡uy!!!...¡CÓMO ESTAMOS!...¡Qué producción!.Vos debés estar en vacaciones, como nosotras. La verdad es que creo poder afirmar que esto ya se ha constituido en una tertulia literaria.
Tus cuentos me gustan mucho,mucho. Me sorprendés cada vez.Todavía no se me había ido el sabor del último y ya llega éste,que me dejó muda. Y más a esta hora, no sé por donde empezar; además éste no es un espacio para análisis,sino para comentarios,así que debería ser breve y decirte "Bien,Germán","exquisito tu relato","cada vez escrib´ñis mejor"Pero no,no puedo decir tan poco. Me gustó cómo manejaste al personaje, que además es narrador como el escritor, los indicios,cómo cerraste el final en donde se unen las dos historias, el tema de una historia dentro de otra, la superposición de planos,el ambiente onírico que sume a todo en lo fantástico, el tema del doble,etc.etc. Y no digo más, lo que falta decir está en un cuadro de Magritte que te dejé de regalo colgado en mi blog.Un abrazo.

Rossana dijo...

Volví. Te vamos a atomizar. Me faltó decirte que me encantó el final, porque usás las palabras justas. Algo así como el final de Continuidad de los parques, de Cortázar. Ahi alcanza con el sillón de terciopelo verde, acá con el cajón del escritorio. Yo también cambié un poco el final de Orden. Es verdad lo que dice la flaca. Nosotras estamos de vacaciones, y por eso podemos. Ay...qué feo cuando se acaben. Abrazo.

Cruela dijo...

Una historia circular, con principio y fin... me gustó mucho... ya lo dije en su comentario en mi post... a veces la curiosidad mata el gato... ¿qué pasaría si no abre el cajón... volvería la mujer a su marido?
Me gustó mucho el post así que volveré

la punta de mi lengua dijo...

¡Enhorabuena por la creación! A ver si aprendo de vos.

Rossana dijo...

Germán, en este va y viene, te contesté el comentario en mi blog. Y también aquí. A mi también me pasa que no sé dónde contestar. Pero está re bueno este entrevero. No me parece que se pueda decir que se parece a Continuidad. Sólo en eso, que es insignificante. Y no debí decírtelo, fue una trivialidad. Vos no te parecés a nadie. Pero sí creo que a tu compatriota le hubiera gustado mucho tu cuento. Hubiera dicho, con su doble erre y su acentuación francesa : RRegió...rrigurrosó....este muchacho tiene porrvenirr como escrritorr...
Beso

Juan Luis Carreras dijo...

Buenísimo hombre.
Qué bien escribes, qué claridad.
Y sí, a quienes nos da por ser "escribidores", a menudo nuestras historias nacen de nuestras propias experiencias, el resto, son inspiración de nuestros propios sueños.
Me gustó tu blog, así que lo agregaré a mis favoritos.
Pasa a visitarme a mi rinconcito literario: http://letrasconhistoria.blogspot.com
Si places me agregas.

Saludos desde Chile estimado vecino.

Cecilia dijo...

Me encantó como sorprendes al lector al final del escrito. Como mezclas la realidad con la ficción...como si dos mundos completamente distintos se fundieran en solo uno y eso "confunde" al lector, no al escritor.

"Una mujer ya madura debía tomar una decisión que necesariamente cambiaría el curso de su existencia: abandonar la comodidad de su hogar para sentirse viva, para acabar con su amable infierno. "

Me gusto mucha esa parte. A veces tenemos que tomar decisiones drásticas para nuestro bien (o mal). La vida es una y si nos dejamos llevar por la comodidad, nunca vamos a lograr nada.

Saludos mi querido extraño.
Espero que estés bien


P/d: Tendría que haberte "escuchado" más atentamente cuando me dijiste la última vez que hablamos que no prometiera cosas que no voy a cumplir. ¿Te acordas?...Te había prometido que el viernes pasado me iba a pasar por tu blog...

Eugenia dijo...

muy bien. probablemente pegaré este post como mío y contado en primera persona. si, aparecerá tu nombre pequeñito abajo.

DINA dijo...

German, que decir que no te haya dicho ya. Me ha parecido un cuento precioso, muy bien escrito y con gancho. Me hiciste leerlo de una tacada, y luego volver a releerlo, despacito, para saborearlo y disfrutarlo.

Sorprende el final y se vive la situación desde el principo. Casi pude saborear ese primer cigarro y sorber un poco del café humeante.
El clima perfecto, la historia genial.

Salamanca no presta, pero tú regalas !!!

Besos desde el Mediterraneo.

Sil.* dijo...

Germán: Evidentemente los sueños a veces se hacen realidad al abrir nuestos ojos por la sencilla razón, de que son sueños reales. Un relato sencillo y emotivo a la vez que te arrastra y te hace ubicar en la sitaución de manera concreta.

Sigo tus pasos...
Besos

Sil

NIGHTMARE dijo...

Hola...
Si, es personal mi blog, así tiene que ser para mi, es lo que me acomoda. Si quieres saber como soy?? soy así.. sencilla y no voy a decir SIMPLE solo para que no te rias (lo se, soy mujer.. nada de simple no??..).
Tu cuento, en cambio... espero que sea pura ficción ya??.. po que es demasiado el esfuerzo que debo hacer en mi cabeza para que sea un final feliz... todo indica que LA COSA SE VE FEA no??? jajaja.
Bueno, no se como llegarías a mi blog, pero gracias por escribir para conocer el tuyo :) ... espero que por lo menos te hayan gustado las fotos del cerro no??? jajajaja Hey... es el altiplano.. a mi me encantaron :), por eso las puse ahí.

Bueno Vecino,mucho gusto pues, me voy a dormir ahora...

Chaooo...

Cecilia dijo...

que linda sensación...esa de cuando retorna la inspiración y simplemente nos dejamos llevar..

Besos querido extraño.

DINA dijo...

Solo pasé a saludarte y a releer tu cuento que me gustó mucho.

Besos desde el mediterraneo.

Chechu del viejo San Telmo dijo...

¡Qué mágica es la inspiración!
Y me quedé pensando... en los sobres que reposan en tantos cajones y, tal vez, sean "volcados" al papel que espera en el carrete de la máquina de escribir... en esa linda combinación de realidades y fantasías...
Beso.

susana dijo...

Germán, línea a línea me paseaste por la escena. Seguramente si me preguntás, escuché su respiración, vi las manos avanzar hacia la máquina, con duda y luego con determinación.
Y me quedé pensando en "la hoja en blanco a punto de ser desvirgada".

Claro que me gustó!Me llevaste de la nariz hasta el final!
Un abrazo amigo, siga haciéndole caso a su propia inspiración!

Anónimo dijo...

MUY BUENO GERMÁN!!! CÓMO CADA UNO DE TUS ESCRITOS. GRACIAS POR PERMITIRME VIAJAR A TRAVÉS DE TUS PALABRAS. LA IMAGINACIÓN Y LAS SENSACIONES SON TANTAS QUE, A VECES, TODO SE VUELVE REAL; CÓMO LOS SUEÑOS (RARA VEZ...). TE FELICITO UNA VEZ MÁS. Y CADA VEZ QUE TE LEO, SIMPLEMENTE ME DEJO LLEVAR. UN BESO Y UN ABRAZO. Ausencia.

Ludwig dijo...

Me dejó tildado (creo que lo decís así, en Argentina).
¡Que final tan sorprendente!.

Luis

andal13 dijo...

Hace ya un buen rato que estoy buscando la inspiración para ilustrar otro de tus cuentos, pero aquí me ves, frente a la hoja en blanco, con el lápiz que bosteza en la diestra. Volví a tu blog, a ver si esa inspiración estaba en otros textos.

...

Acabo de abrir el cajón, pero no encontré la carta. No tengo claro si la carta no existe, o es que abrí el cajón equivocado.