Ilustración: Andrea Albarenga.El problema es ético, pero también estético, dice Varela.
Me mira desde atrás de sus anteojos negros. No es que le queden mal, pero el diálogo me parece incompleto. No le veo los ojos, no puedo comprender del todo lo que me dice.
El profesor Varela (sólo sé su apellido) se acomoda en el sillón, ubicado debajo de un árbol, y mira permanentemente a su alrededor, como si buscara algo o algún peligro pudiera estar acechándolo.
El tema es la educación. El profesor llegó indignado porque un muchachito no le cedió su asiento en el colectivo y tuvo que viajar parado desde barrio El Pozo hasta el centro.
No hay que perderse en el detalle. A ese muchachito le transmitieron mal el mensaje, ése es el problema de la sociedad actual, me dice.
Vino a visitar a mi abuelo, pero estoy solo en la casa. El profesor Varela entró sin que lo invite; fingió no escuchar cuando le dije que me estaba yendo a jugar con mis amigos.
¿Cuántos años tenés vos?, me pregunta con tono severo.
Dieciséis.
Parecés mayor… ¿Por qué no te preparás unos mates?
Lo hago. Lo insulto por dentro mientras preparo todo. A medida que vuelco la yerba, y escucho el chillido del agua calentándose en la pava, lo odio más y más. Tengo ganas de matarlo con mis propias manos.
Los educadores tenemos arcilla en las manos, que vienen a ser ustedes, los alumnos, me dice. Le sonrío, y lo odio más todavía.
Hay que tener cuidado: es una cuestión de ética, pero también de estética, agrega. El problema es que a los chicos los tratan como si fuesen bobos, completa.
Pienso en mis amigos, los imagino jugando al fútbol. Para conseguir el permiso, antes tuve que cortar el césped del patio.
Che, ¡qué lindo está acá! ¿No tenés unas galletitas?
Le doy unas malteadas. Me rechaza el mate.
Querido… el mate debe ser amargo. Si no, no es mate…
Se queda callado. Come de a dos galletitas a la vez. Le alcanzo un mate amargo.
Ahora sí… Veo que aprendés rápido, apunta, con la boca llena.
Se entretiene comiendo y tomando los mates que le cebo, y no dice una palabra por varios minutos. Supongo que mis amigos ya van por el segundo tiempo del partido.
Estoy incómodo por su silencio. Le pregunto qué es eso de ética y estética, por decir algo…
Ah, no, querido... Sos muy chico para entender esas cosas. Traeme otras galletitas.
Mientras revuelvo paquetes en la alacena en busca de más malteadas, llega mi abuelo.
Está Varela, le cuento. Su gesto de disgusto lo dice todo. Vamos juntos hasta el patio. Le digo a mi abuelo que me voy a jugar al fútbol. Él asiente, Varela se levanta del sillón, exasperado.
¡Pero che! ¿Cómo no me dijiste que tenías que ir a jugar a la pelota? Yo hubiese esperado afuera…
Mi abuelo me guiña un ojo, Varela me revuelve el pelo y vuelve a sentarse. Mientras voy saliendo, Varela le dice a mi abuelo: este pibe vale oro.
19 comentarios:
Hola Germán.
Te he propuesto para un juego en mi blog.
http://luisbenavent.blogspot.com/2008/02/antes-de-morir.html
Espero te guste.
Un abrazo.
Luis
Yendo a tu escrito, decirte que me ha gustado el contraste del profesor que se enoja por la falta de educación de los chicos y la suya propia.
El morro con el que va por la vida el señor Varela.
Un saludo.
Luis
Ese Varela me hizo acordar al Cabral de mi relato y también a mi abuelo Manuel.Un problema de ética y de estética.Un abrazo matero.
Pobre Cabral! Este Varela es peor, las esculturas que intenta hacer con los jóvenes por suerte nunca le van a quedar como él quiere...Lo de la arcilla es terrible y lo he escuchado decir en salas de profesores! Hay profesores así, que incluso hablan de sus alumnos en estos términos(sic):" son bichitos..." Pero este VArela es peor porque no le basta el aula, anda "educando" en todas partes, y no hay galleta malteada que le alcance. Es casi como un vampiro energético-como dice mi cuñada de la gente que le saca a otro lo mejor- come galletas, chupa mate y se alimenta de cerebros. Ningunea como ninguno. Me gustó el cuento y refleja lo que sucede: Esta gente sigue por ahí lanzando frases y predicando, y no hay quien los pare. A los buenos profesores, los llaman por el nombre, por eso de este sólo se sabía el apellido. Besotes, the one!
Ufff...
Muy buen relato Germán.
Yo soy profesor, así que al señor Valera me lo he topado en más de una oportunidad.
Esto es como la profesión de historiador, subjetiva absolutamente, porque se es hijo de su tiempo y se le mira al presente y al futuro con la añoranza de los viejos tiempos.
Me acordó tambien al padre Gatica: aquel que predica y no practica.
Un abrazo.
Demasiados de éstos pasan por nuestras vidas educativas.. así quedamos después, como esculturas deformes de arcilla..
Me gustó tu texto :) mucho
¿Quién no tuvo a un Profesor Varela, igualito al de tu relato?
¿O Profesora?
Has rescatado un auténtico personaje perdido en los recuerdos de todos nosotros!
Excelente Germán!
Ya lo dice Saramago, las universidades primero deben formar ciudadanos, seres humanos antes que economista, publicistas, etc....exactamente es cuesitón de ética y estética...
Un abrazo ético, monique.
Yo no sé si te enteraste, porque pensé que a lo mejor lo veías, pero te pasé un premio que me pasaron. Usted verá si cumple con los deberes que trae aparejados...(Sorry) Al menos es un galardón. Beso
HOLA GERMÁN:
El posteo no lo leí todavía.
Te copio aquí lo que puse en el último post de la Flaca para orientar a ese muchacho que va a ir a Montevideo.
A Germán:
¿Qué parte de Montevideo querrías conocer?.¿Las postales o la realidad?
Yo arrancaría a recorrer la rambla en auto desde Carrasco hasta el Cerro. Después pasaría por el Teatro Solis y caminaría por la peatonal Sarandí hasta la Plaza Matriz para ver la catedral y los puestos de antigüedades y artesanías. Ahí visitaría el Museo Torres García y el Museo Gurvich.
Después iría a comer al Mercado del Puerto, preferentemente algún pescado o cochinillo a las brasas.Y pediría algún vino tinto, preferentemente Don Pascual o Stagnari. (Recomiendo el tannat Viejo de Stagnari). Asado no porque el de ustedes es mucho mejor. Ver también la multitud de buenos restaurantes de Pocitos y Punta Carretas. Lástima que ya pasaron las llamadas, pero igual en todos los barrios salen comparsas. Tratá de ir al Molino de Pérez en Malvín y escuchar a "La Gozadera", una de las mejores cuerdas de tambores, no sé qué día ensayan.Andá a algún teatro de barrio a ver las murgas y comerte un espantosos choripán.
Tá, eso es lo medio turístico. Si querés realidad, andá a Casabó, Cerro Norte, Marconi, Borro, todos barrios con personalidad e ideales para perder la virginidad...
Bueno, además, si venís, podés conectarte por mail con nosotros, así te damos una bienvenida en vivo. Es una visita hipotética o real?
Yo agregaría el Mercado de Artesanos de Plaza Cagancha (allí tengo un stand porque también soy artesana)porque hay cosas buenas para ver y la Feria de Tristán Narvaja y el Prado y el Rosedal y el Jardín Botánico y mi casa por supuesto. Un abrazo
Andá por mi boliche,ahí sigo con las sugerencias.
Qué perfecta definición de "diálogo incompleto" tras esos lentes oscuros...
Y qué bien trazado, plasmado ese Varela...cuántos de ellos han hecho desastres sólo con el ejemplo...
Germán: Lo que planteás en tu relato es una situación que hoy por hoy se nos hace demasiado común, pero solo unos pocos son capaces de desarrollarla como vos lo hacés.
Tal vez valga la pena que existan los Profesores Varelas, para no olvidar qué es la ética y también la estética.
Muy bueno!!
Besos
Sil
TE FELICITO, CÓMO SIEMPRE, TUS CUENTOS SE MEZCLAN ENTRE REALIDAD Y FICCIÓN. QUIÉN NO HA TENIDO ESA EXPERIENCIA, ALGUNA VEZ?. SEGUÍ ASÍ... ATRAPANDONOS CON TUS SIMPLES PERO PROFUNDAS PALABRAS.
UN BESO Y UN ABRAZO. Ausencia.
Gracias por estos textos que dicen más entre lineas que el texto maravilloso en sí...
besos de naranja:
Ju
Belleza nene!!!
By LSyL.
Acá, entre nos, me encantó dibujar a ese viejo de mierda, digo, a ese colega.
Y te quedó muy bien el dibujo. Recién lo veo...Parece un torturador! Besitos
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